Breve historia del grupo scout Alcores 404.
Es el nuestro un grupo que surgió, como tantos otros en España, en la década de los setenta bajo el auspicio de un religioso (un hermano de La Salle) que reunió a los chavales de su clase y se decidió a darles la posibilidad de una formación personal intensa en su tiempo de ocio, formando con ellos una Tropa Scout. El éxito de la idea fue tal, que pronto se adhirieron a ella (a la Tropa Scout Potawatomi, nombre de la tribu india del fuego) más muchachos y, entre todos la hicieron progresar, siendo muchas veces los propios guías de patrulla los que tenían que convertirse en los jefes de los otros scouts. Pero todos se respetaban y estaban deseosos de emprender la aventura, sin miedo al trabajo duro, y por eso aquello salió adelante. "En seguida" vino la Manada Mohwaa, coreada por muchos padres del barrio con gran alegría, casi al tiempo que surgía la efímera Tropa Avanzada Hormigones de la que salieron la mayoría de los que le dieron un verdadero cuerpo scout al grupo y que más tarde daría lugar a la Unidad Esculta Nanga Parbat. Del mismo modo, aunque cierto tiempo después, se originaría el Clan Rover Europa destinado a la proyección de los chavales hacia la dura vida real. Así, el grupo fue creciendo para ser finalmente admitido, en marzo del año 1.978, en la Asociación de scouts de Espaņa (A.S.D.E. Exploradores de Madrid) con el número 404. Sobrevinieron luego ciertos cambios tales como la adopción de una pañoleta nueva (la actual, verde por los alcores en primavera, con dos rayas blancas por el color de los mismos en invierno) sustituyendo a la anterior de color salmón, se empezó a participar en la organización de un modo más activo (festivales de la canción, integración en el sector Wontolla, aunque luego pasaríamos al Impeesa, etc.).
Ha pasado nuestro grupo por muchos altibajos que no vienen ahora al caso mencionar, por mejores y peores momentos, jefes, situaciones, etc. Pero lo que cuenta ahora, cumplidos ya los veintidós años de historia "oficial", es el presente, el futuro, aunque para eso sea necesario tener presente el pasado, pero tendiendo siempre al progreso, suponga ello el sacrificio que suponga y manteniéndose firmes en la evolución a costa del trabajo y el sufrimiento que ello implique, no cejando nunca en el empeño y luchando por mantener el espíritu y hacer que todos lo mantengan para no olvidar nunca lo que somos y caminar siempre hacia lo que hemos de ser por y para nuestra fe, estando para servir a nuestras creencias y a nuestra patria, siempre listos.
Volver a la página principal